viernes, 2 de octubre de 2020

La Educación Social es esencial

Las personas en el que hemos elegido por defender ésta profesión sí que estamos totalmente convencidos de nuestra capacidad de transformación por ser unos agentes de unión social. Considero que a nivel profesional, vivir esta situación de pandemia nos ha hecho valorar más nuestras aportaciones y creer más fielmente en cada pequeño progreso que vamos tejiendo y cosechando. Siendo crítica y aprovechando ésta oportunidad de expresar mi opinión, alego que es necesario crear una comisión de derechos sociales, servicios sociales  o cómo le queráis llamar. Una comisión dónde analizar e investigar a nivel estatal qué tipos de cambios de mejoras necesita nuestro sistema social para que su red de trabajo sea consistente. Sí, consistente. Eso es lo que creo que carece en la actualidad. No podemos dejar que esta situación pase por nosotros sin reflexionar entre todos los agentes sociales y replantearnos el cómo estamos actuando hasta ahora. Es importante para crecer socialmente y adaptarnos a los cambios sociales aprehendiendo de ello. Sí, veo que los Servicios Sociales son muy necesarios pero, ¿Cómo se están planteando? Sinceramente soy de las que piensan que el trabajo se podría desarrollar con mayor eficiencia si se hicieran siguiendo unas directrices centrales y no tan descentralizado dejando al libre albedrío al antojo de cada Comunidad Autónoma. Es tiempo de revisar esas directrices (planes, programas, proyectos, legislación...) que se están implantando para adaptarlas a los cambios actuales. Y, mayor aún, con una visión de refuerzo en material social para posibles contratiempos. Es evidente que esta crisis ha sacado de forma natural a la luz la gran relevancia a nivel de sostenimiento social que tiene nuestra profesión. Sin ella el ámbito social se hubiera quebrado aún más. 

Desde mi ámbito de ocupación profesional, recuerdo vivir esta situación que cambió por completo el funcionamiento de la Residencia. De la noche a la mañana, teníamos que incorporar medidas de distancia que nos obstaculizaba más aún poder intervenir con el adolescente. Esto no es tan solo un recuerdo, pues solo pues se ha convertido y es nuestra forma de vivir y convivir actual. Los primeros meses de confinamiento sí recuerdo a todxs lxs menores en el centro sin poder salir, ingeniándolas para que se entretuviese y los días no se les hicieran pesados. Recuerdo lágrimas, incertidumbres y cansancio emocional en ellos. Tú tenías que estar preparada para que un menor te escogiera y así, de sopetón te quisiera compartir todos sus sentimientos y emociones. La incertidumbre de qué pasará con su situación familiar y sí se producirá un estancamiento del avance familiar se apoderaba de ellxs. A día de hoy, ellxs continúa con una sonrisa, adaptándose a los continuos cambios que se van produciendo. La situación de crisis sanitaria evoluciona y el desarrollo de una Residencia de Menores en protección también se ve afectada, reinventándose. 

En definitiva, la Educación Social es esencial para el desarrollo de la sociedad en general. Gracias a esta Pandemia sí que se ha hecho visible (bueno solo un poco más), su valor y su esencia. 

En tiempos de Pandemia y tras su finalización, la Educación Social siempre será esencial.