sábado, 16 de mayo de 2020

Protección social en tiempos de Pandemia: necesitamos refuerzos

Desde hace unos dos meses nuestra vida cambió debido a la situación por pandemia que sufrimos en la actualidad. Esto requiere de un esfuerzo individual, de mucho sentido común y de responsabilidad para poder hacerle frente. He podido observar una evolución de cambio en las personas. Un cambio involuntario que se le exige socialmente a todas las personas. Por desgracia, a algunas personas o colectivos les ha pillado sin las energías y ni los medios necesarios para poder hacerle frente. Me refiero a los colectivos que antes de esta crisis sanitaria, ya estaban pasando por una situación de riesgo social y/o exclusión social. Son colectivos de personas que están pasando esta pandemia sin recursos, sin ingresos económicos y con escasas habilidades parentales. Es una situación nueva para todos, y no todas las personas tienen la capacidad de adaptación y de respuesta espontánea. Pido que a estos colectivos se les de un apoyo en la distancia y un seguimiento más exhaustivo. Ahora es cuándo se hace presente la necesidad de tener un sistema de servicios sociales reforzado, con recursos y personal necesario para que su intervención llegue a todos los domicilios. Al estar confinados en casa, las necesidades sociales se hacen más invisibles pero más latente a nivel personal. Por lo que a nivel personal, les afecta en mayor medida. La situación problemática presente anteriormente se agudiza con esta pandemia. Debemos de pedir un refuerzo en políticas sociales para hacer frente a este incremento de las desigualdad sociales que ya están aflorando. Pedir un refuerzo en los recursos de atención y apoyo para cubrir estas necesidades sociales.

En tiempos de coronavirus, soy Educadora Social y que tengo la maravillosa oportunidad de poder trabajar diariamente con un colectivo en desprotección social. La realidad de los centros de menores es ver cada día cómo son uno de los colectivos que más están siendo perseguidos y perjudicados. Reflexionando, afirmo desde mi opinión, que están siendo discriminados doblemente: situación familiar desestructurada y menores en centros de protección. 
No hay ningún día en el que algún menor me pida que hable con ella/él. En general, me comparten su opinión de cómo a nivel personal y familiar les afecta esta situación. Me comunican que su situación familiar se ha paralizado y se podrán ir con su familia más tarde. Estas personitas llevan luchando y haciendo un esfuerzo diario para hacer todo lo posible por la mejora de situación de familiar. Es dificil que unx menor comprenda que todos los avances personales y familiares dependen de cómo vaya a ser esa vuelta "a la normalidad". Están cada día más preocupados y tristes por no tener la sensación de avance. Siempre he creído que debo de dedicarle un momento de tiempo y de escucha a esos menores de forma individual, entre esa dinámica residencial llena de horarios y rutinas. Llevo un tiempo observando cómo diariamente estos niñxs lloran y sacan toda su rabia y frustración. Muchxs niñxs conviviendo en un mismo edificio sin poder tener contacto con su vida personal ni social. Lxs Educadorxs Sociales debemos de llegar a nuestro trabajo con la mayor de nuestras sonrisas y energías positivas para ser su apoyo emocional. En tiempos de pandemia se nos exige que hagamos un uso doble de esas competencias y cualidades que nos caracterizan. Debemos de trabajar explotando al máximo todos los recursos limitados que tenemos en nuestro alcance. 

Es por ello, que considero que esta situación, más que nunca, hace que lxs Educadores Sociales lo seamos las 24 horas los 7 días de la semana. Aquí es cuándo de verdad sientes que eres una profesional llena de pasión y vocación. Yo lo siento así, y a mí personalmente me ha pasado. En sus casas hay personas que necesitan apoyo social y que por la situación de aislamiento lo visualizan como poco alcanzable y recurrente.