sábado, 23 de junio de 2018

Antes (que profesionales) somos personas

Después de tantos meses sin publicar en el blog, hoy ya estoy preparada para seguir retomandolo. Vuelvo con las energías cargadas. Y aunque yo no suelo hablar de mi vida personal en el blog, considero que debo de compartir con vosotros y con vosotras a la conclusión que he llegado durante este periodo de ausencia. 
Desde el comienzo del blog, he hablado de diferentes temáticas relacionadas con nuestra figura profesional. Sin embargo, había obviado una parte muy importante de nosotros como profesionales. Antes que profesionales somos personas. Y de esto es de lo que quiero hablaros en esta publicación. Os lo voy a explicar desde el comienzo de esta reflexión hasta su conclusión filosofíca. 

Este proyecto profesional comenzó lleno de ilusiones y, en general, de ganas de compartir mis conocimientos, experiencias y expectativas sobre la Educación Social. Gracias a este, he conseguido conocer, y aprender de profesionales cuya labor en el ámbito socioeducativo y cultural está bastante reconocido. Cada vez que me sentaba a escribir todas las ideas que revoloteaban por mi mente me sentía libre. Sentía que las dejaba escapar compartiéndolas y siendo leídas por vosotros y por vosotras. La verdad que me siento muy orgullosa de mí misma de poder haber plasmado en la realidad una idea creativa que nació de mi mente inquieta y pensante. Muy pensante. El blog siempre lo he compaginado con mis diferentes situaciones laborales y con mi vida deportiva. Siempre, cuándo veía que mis ideas comenzaban a aflorar, cogía mi móvil (me descargué la app) o mi portátil y comenzaba a escribir. 

Durante este año y medio desde su creación hubo un periodo del tiempo en el que me dejé llevar por la situación laboral de aquel momento. A principios de año, comencé a trabajar en un empleo en el que estaba bajo mucha presión, y no me llenaba como persona. Al trabajo no llegaba con ilusiones ni con ganas de trabajar allí. Tomé la decisión de dejármelo, porque me estaba restando más como persona que sumando. Tras unos meses con trabajo parcial, mis ganas de emancipación iban aumentando. Aunque era incompatible de poder hacer realidad ya que mi situación económica no me lo permitía. Y un día... esto se cumplió. La vida da un giro inesperado pero cuándo menos lo esperábamos y cuándo más lo necesitábamos, ese sueño se hace realidad.

Quizás yo no soy la persona más apropiada para hablar sobre la vida ya que soy demasiado joven y me queda aún mucho por vivir. Sin embargo, esta reflexión la quería plasmar y compartir en este proyecto. 
Antes que profesionales somos personas. Creo que los Educadores Sociales, al estar en continuo contacto con  otras personas, debemos  de trabajar en ese ámbito socioeducativo que más nos haga ser nosotros mismos y nosotras mismas. Trabajar con pasión y sacando lo mejor de ese talento profesional que llevamos dentro. Ya que nos olvidemos que esta es una profesional vocacional.
Debemos de ir buscando nuestro hueco profesional dónde, cómo persona, nos llene y nos haga sentir cómodos dejándonos ser tal y como somos. 
Este es un tema que últimamente he reflexionado bastante y el que ha hecho que fuera consciente de lo que verdaderamente me aportaba a mi vida. Varias personas de mi entorno me expresan que no se sienten a gusto en su trabajo, que no sienten que sigan creciendo como persona. Y eso es lo que verdaderamente importa: que el trabajo que hagas te permita crecer como persona. Como dice una amiga: "hay que trabajar para vivir". Y lo mejor para conseguirlo es dedicarte a aquello que creas que tienes mayor talento y pasión para ello. 

No nos debemos de olvidar, que también debemos de invertir tiempo en nosotros y nosotras mismas como persona. Centrarnos en nuestros objetivos personales, en conocernos, en saber decir qué es lo que quiero y que es lo que no quiero. Los Educadores Sociales somos profesionales que trabajamos con otras personas. Es por ello que debemos de incidir en cuidarnos, y trabajar en nuestra autoestima, en conocer nuestra esencia. Esto es lo que trabajamos en las intervenciones que hacemos con las personas, pero ¿y por qué no nos lo aplicamos a nosotros? Si es necesario, date un tiempo a tí mismo, para descubrirte y para saber qué es lo que quieres. Lo mismo que nosotros, como profesionales, le decimos a las personas con las que intervenimos que tienen que ser pacientes con ellos mismos, que tienen que darse un tiempo. Nosotros, como profesionales, también nos lo tenemos que dar. Darnos tiempo a adaptarnos a nuevas situaciones, a conocernos, a aprender de lo demás... 

Creo que llega un momento en la vida de toda persona, que necesita hacer un paréntesis en algunos de sus proyectos profesionales y personales para seguir por ese camino. Para saber elegir con qué actitud quiere continuar por ese camino. Y esto precisamente, es lo que me pasó. Me he dedicado tiempo a aclarar mis ideas y a decidirme por el rumbo que quiero tomar en mi vida. En decidir por lo que quiero dedicar mi presente. Y ahora, tengo las energías bien cargadas de ganas de seguir aprendiendo y creciendo como Educadora Social. Una profesión que elegí por vocación, y que sin yo ser consciente es algo que me había acompañado desde niña.
Esta conclusión puede parecer demasiado obvia, sin embargo creo que nos lo debemos de recordar los unos a los otros. Vivimos tan rápidos y con ganas de cumplir a toda costa nuestros sueños, que algo tan esencial como dedicarnos a ser personas, se nos escapa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario