miércoles, 25 de septiembre de 2019

Patrones generacionales en la educación

Cuándo nos preguntamos qué es la Educación o qué significa para nosotrxs, sobretodo para los profesionales del ámbito educacional, el primer calificativo que solemos darle es de "fundamental" o como "el todo de la persona". Nosotrxs como profesionales, estamos diariamente interviniendo con aspectos trasversales de la educación intrínseca de esa persona. Por ello, es muy relevante el  cuestionarnos qué significa para nosotrxs y para la persona. Así podemos profundizar más en conocer las carencias o necesidades de ésa educación intrínseca del "sujeto de la educación" de nuestra intervención socioeducativa.

Recuerdo que en primero de carrera de Educación Social una actividad práctica consistía en cuestionarnos qué era para cada unx de nosotrxs. En aquel momento, yo como persona recién llegada a la universidad y sin ser consciente total de lo que éste paso suponía para mi futuro profesional, me costó saber definirla (a pesar de ser la vértebra principal de mi carrera profesional). Creo que, por lo que recuerdo, esa definición fue algo superficial. A día de hoy, gracias a toda la experiencia que reúno, mi concepción sobre éste Gran Concepto ha cambiado y se ha ido completando bastante. 

Últimamente mis diferentes vivencias tanto personales como profesionales me han hecho añadir a ese Gran Concepto el pequeño matiz de que hay ciertos hábitos o costumbres generacionales de una familia que se siguen reproduciendo de generación en generación. Por lo que añado que la educación es algo más que lo que nos permite vivir y adaptarnos al medio social. Es un Gran Concepto dónde en el sistema familiar se van reflejando esas experiencias, vivencias y esquemas educacionales de ambos progenitores. O sea, que hay ciertos esquemas o patrones de educación que reproduce una generación sin saber el por qué. Cuántos de nosotrxs como Edusxs hemos detectado que uno de nuestros menores del centro está pasando o ha pasado por la misma situación que pasaron sus progenitores. Por poner un ejemplo. Es cuándo conocemos sus historias de vida, cuándo nos damos cuenta de ello. O cuándo, simplemente uno mismo lo experimenta en su ser. La Educación Familiar es mucho más que ser el principal agente institucional (muchos estudios lo nombran así y no me gusta ese término. Yo lo defino mejor como "el principal agente integrador del menor"). Como Edusos y Edusas creo en la necesidad de ser conscientes de ello y tener esta perspectiva de la "educación generacional" presente. 

La sociedad va avanzando, y con ella la educación que le damos a nuestros descendientes. De esta forma, facilitamos su adaptación e integración social. Sin embargo, hay familias en las que se siguen reproduciendo patrones educacionales que trasmiten a sus hijxs y los cuales no se adecuan a la realidad social actual y/o al propio ser. Ha sido numerosas las veces que he escuchado frases de muchas personas del estilo a: "a mi madre le pasó lo mismo", "tengo la misma vida que mi madre tenía a mi edad", "la educación que me dieron mis padres no se adecua a mi forma de pensar como adulto". Estas frases me han llegado en momentos de las vidas de esas personas (desconocidas entre ellas) en las que se dieron cuenta de que estaban reproduciendo ciertos patrones que ni si quiera se acercaban a sus creencias, ideología... y decidieron cortar esa reproducción porque sintieron que nos les dejaba ser cómo completamente ellxs. Es por ello, que considero fundamental el reflexionar siendo críticos en el tipo de educación que queremos darle a nuestros hijxs.
Educar no es fácil. Ni al recién nacido hay que enseñarle desde cero, ni la persona en edad adulta lo sabe todo. Una frase de Montessorri que leí hace poquito define muy bien este párrafo que decía algo similar a esto (escrito con mis palabras):
"porque la infancia es un continuo aprendizaje para ir adquiriendo poco a poco más grados de independencia... hasta que el niñx crea al adulto, a su adulto (que no el adulto al niñx)".